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En homenaje a los presos políticos

A medida que pasa el tiempo tenemos la sensación de que el año no dura nada, los meses se van volando y los días se hacen ceniza sin que podamos avanzar mucho en los propósitos fundamentales que nos hemos trazado. Recientemente se cumplieron nueve años de mi detención y enjuiciamiento por un montón de supuestos delitos gravísimos en contra Venezuela y sus instituciones. Todos se cayeron en el juicio, menos uno que el Juez de la causa mantuvo: Difusión de información falsa, imponiendo una prohibición para salir del país por dos años. Todo se debió a una petición que en mi contra formuló públicamente el difunto Chávez. El caso estaba vinculado a las investigaciones adelantadas por el Juez 4° de la Audiencia Nacional de España, Eloy Velasco, sobre actuaciones de las FARC y la ETA, vinculadas al narcotráfico y al terrorismo, en territorio venezolano con mención específica de reuniones, fechas, sitios y personajes participantes. Yo apoyé el pedimento que se le formulaba al Presidente Chávez para que prestara toda la colaboración solicitada para poder despejar las razonables dudas existentes dentro y fuera del país. No fue posible.

Inaceptable incertidumbre

De un tiempo a esta parte el noventa por ciento de compatriotas que aspiran el cese de la usurpación a corto plazo, sufren de incertidumbre por las actitudes y mensajes, a veces contradictorios, de la dirigencia opositora. Hasta ahora no había querido referirme al tema para no generar polémica en un terreno peligroso para la conquista de los objetivos comunes, pero hay cosas demasiado importantes y graves que no podemos dejar pasar.

Álvaro Gómez Hurtado

Recientemente Colombia celebró el centenario del nacimiento del doctor Álvaro Gómez Hurtado. Quien conozca algo de la vida de ese país sabrá que se trata de uno de los más ilustres y útiles hombres públicos de la historia contemporánea. Tuve la inmensa fortuna de conocerlo personalmente, de tratarlo, de atender a algunas de sus múltiples invitaciones a foros y seminarios dentro y fuera de la Universidad Sergio Arboleda para cuya creación resultó factor determinante y, en fin, puedo decir que sus enseñanzas contribuyeron a mi formación integral.

Algunos aspectos concretos

No recuerdo ninguna celebración tan triste y apagada del Día de las Madres como la de este domingo. Es lógico en medio de las conocidas circunstancias que atraviesa el país. Nadie como las madres para entender y sufrir el drama nacional, el problema de sus maridos y compañeros y, por supuesto, lo que están viviendo los hijos grandes y pequeños. En nombre de ellas tenemos la obligación de profundizar la lucha, acortar los tiempos y concretar exitosamente la llamada Operación Libertad. Desde aquí enviamos nuestra total solidaridad a estas verdaderas heroínas de la historia contemporánea.

Se acerca el desenlace

Finalmente nos acercamos al desenlace de la terrible tragedia venezolana. Imposible luchar permanentemente contra una nación dispuesta a recuperar su libertad y la vida en democracia. Mucho menos cuando quienes han sido responsables de la dictadura lucen contradictorios, enfrentados rabiosamente entre sí y en lucha por la sobrevivencia física y material de cada quien. Lo escribimos hace tiempo. El enemigo de los capitostes está a su alrededor. Maduro debe seguir con cuidado a quienes lo rodean. Bastantes han abandonado el tren de la infamia y otros están a la espera del momento más preciso para hacerlo. Basta con observar y escuchar las recientes y fastidiosas ruedas de prensa, los especiales de VTV y la actitud de quienes las protagonizan para entender la profundidad del drama que viven quienes hasta ahora han gobernado. Se acabó.

Venezuela, pobre país pobre

El título de esta columna no es original. Se trata de un plagio a mí mismo como respuesta a unas cuantas interrogantes en una entrevista de hace algunos años. Ya estábamos con el cuento de la imposibilidad de que el país, con sus enormes riquezas petroleras y mineras en general, pudiera llegar a niveles de pobreza como los que estamos viviendo. Aún parecían remotos, pero al profundizar la mirada y abarcar todos los aspectos de la vida nacional, no era tan difícil la conclusión. Lamento profundamente haber tenido razón y ojalá el liderazgo del país lo entienda definitivamente. Tenemos que levantarnos desde la pobreza aunque sin los recursos disponibles que antes teníamos. Siguen existiendo, pero cada vez más alejados de la realidad operativa inmediata.

Reflexiones en la Semana Mayor

No ha sido fácil. No lo digo por la situación del país que no lo es. Me refiero a la muerte, a la desaparición física de varios entrañables excompañeros, otros militantes activos y la mayoría, al margen de la política, entrañables amigos de toda la vida.

Apartar lo secundario

Entre otras cosas, el electoralismo agudo que domina la mente y las acciones de algunos importantes protagonistas de la oposición democrática. En necesario que entiendan que no hay solución posible para ninguno de los problemas del país mientras este régimen exista. Me refiero a algo más trascendente que la eliminación definitiva de la usurpación, es decir, de la pretensión de Maduro de continuar ejerciendo como jefe del poder ejecutivo. Eso es apenas el inicio de la enorme tarea que debe cumplirse antes de ir a unas elecciones honestas con autoridades y esquemas compatibles con la decencia y la transparencia indispensables.

Atenciòn al estado Zulia

No hay palabras para describir lo que sucede en el Zulia. Por supuesto la capital, Maracaibo, concentra la mayor cantidad de habitantes y ha tenido históricamente una poderosa actividad comercial. Hasta ahora ha sido punto central de las actividades culturales y académicas y referencia válida para cualquier actividad independientemente de su naturaleza.

Dos libros importantes

Además de importantes los considero útiles para entender mejor la situación actual y desempeñarnos adecuadamente. La Doctrina Betancourt, una Alternativa para Venezuela, es el primero. Escrito de manera impecable y clara por Luis José Oropeza, economista y politólogo, quien le ha dedicado buena parte de su vida al estudio del tema de las dictaduras en América Latina y, por supuesto a todo cuanto Betancourt hizo y quiso hacer para garantizar la plena vigencia democrática en el continente.

Con un trimestre menos

Parece mentira, pero el primer trimestre de 2019 está concluyendo con el país más animado por el cambio y hacia el cese de la usurpación, pero con creciente preocupación por el transcurrir del tiempo sin que el objetivo primero esté concluido. No importa, con dificultades y muchos obstáculos se avanza. Creo en la irreversibilidad de este proceso. Sólo aspiro que se cumpla con el menor trauma posible para una población que ha sufrido bastante. Así será.

La muerte pega muy duro

Esta semana voy a alejarme, en la medida de lo posible, de la sobre diagnosticada tragedia venezolana. Todos los temas son importantes, pero siempre son los mismos, aunque cada día más graves que el anterior. Por eso es conveniente señalar que los países nunca tocan fondo. Esto sólo se da cuando lo que se hace mal finaliza y lo que debe hacerse bien empieza. Aún no hemos llegado a eso, pero la Venezuela democrática tiene todo listo para el momento en que termine la usurpación, primer gran paso para la construcción del nuevo país al que aspiramos y por el cual luchamos.

Cuidado con el electoralismo agudo

Están pasando muchas cosas. Todas graves y, quizás, definitivas. La mayoría no son nuevas, como el control y la represión brutal contra los medios de comunicación independientes, no controlados por el régimen. Otras son más recientes como el apagón nacional y la suspensión práctica de las comunicaciones electrónicas, aunque sea de manera intermitente que aún se mantiene. Por supuesto, repiten como loros que todo es consecuencia de la “guerra” de Estados Unidos contra Venezuela, incluida la hambruna, la escasez de alimentos y medicinas y el desastre educacional y hospitalario. Solamente omiten los escandalosos casos de corrupción y el clima de inseguridad de las personas, los bienes y las familias en general como consecuencia de las acciones del crimen organizado bajo inspiración y controles determinables con facilidad.

Por la libertad y la vida

En esta batalla contra la tiranía nos estamos jugando algo más que la libertad. Está en juego la vida misma de centenares de miles, de millones de compatriotas que por razones de salud, alimentación e inseguridad de las personas y de los bienes soportan una realidad tan incierta que un porcentaje muy importante de la población ha sentido la necesidad de irse del país. Lo hacen por cualquier medio, aún con riesgo de su propia existencia. Caso sin precedentes en la historia de Latinoamérica y con pocas referencias mundiales. El mundo nos observa con asombro y, en esta parte del planeta se añade la preocupación por las dificultades derivadas de la multitudinaria presencia de venezolanos en sus territorios.

Liberación nacional urgente

Es difícil pronosticar desenlaces cuando la lucha está en pleno desarrollo. Lo sucedido la semana pasada aún no ha concluido, pero a pesar de las dificultades, no tengo dudas en cuanto al éxito de la indetenible tarea que por la liberación de Venezuela se realiza dentro y fuera del país. Muy pronto seremos un país completamente libre, fuera de toda influencia totalitaria, socialistoide, comunista a la cubana o a lo que queda de la extinta Unión Soviética, es decir Rusia. Los venezolanos no somos comunistas, ni seremos jamás dóciles ciudadanos dispuestos a vivir eternamente bajo un régimen tirano y altamente corrompido. En estos veinte años, dos décadas, se han tolerado muchas cosas con el ingenuo convencimiento de que cuanto sucedía era temporal y que más temprano que tarde llegaría a su final. No ha sido así. Para el día de hoy a esta hora, el 90% de la población pareciera dispuesta a jugarse el todo por el todo para liquidar la tiranía y recuperar a plenitud los derechos que la Constitución consagra y lo, más importante, la dignidad que corresponde a todo ser humano y consagrar a la familia como el núcleo fundamental de la vida republicana.

Por las generaciones en desarrollo

Varias veces he repetido que la generación en la cual me ubico, la de 1958, es la gran deudora de la historia. Entramos a la vida pública a la caída de Pérez Jiménez, entre otras cosas, por haber contribuido en la etapa final de la lucha contra la dictadura. Nuestros mayores con mucha comprensión nos abrieron el camino. También nuestros padres se privaron de casi todo para abrirnos un mundo de posibilidades infinitas. Nos señalaron el camino del estudio, la vocación por el trabajo productivo, el valor de la familia sin desviarse del magisterio que se auto impusieron en bien de nosotros. Por supuesto que no ha sido fácil. Nada ha sido gratuito. Hemos tenido que luchar muy duro para alcanzar metas estables, pero con una formación básica adecuada y el ejemplo permanente de nuestros mayores.

Pluralismo democrático

Los sucesos de Venezuela avanzan con una velocidad impresionante. Basta con repasar lo que ha sucedido desde finales del año pasado hasta este momento. La situación es bastante distinta. El régimen luce desesperado y encerrado en un cuarto obscuro que los lleva a decir y hacer estupideces sin sentido. Las últimas manifestaciones públicas de Maduro y Cabello, juntos y por separado, ejemplifican lo que digo. Están mal, muy mal. Aunque el tiempo que les queda sea muy corto, el estado en que se encuentran los convierte en seres muy peligrosos. El cuento de Dios dado sobre los silbidos de bala que Guaidò no ha escuchado cerca de su cabeza es prueba de ello. Y ni se diga de la ridícula presencia de Maduro en Maracaibo disfrazado de médico y echándoselas de José Gregorio Hernández, de “hacedor” de milagros como el que le ha permitido llegar hasta el punto en que se encuentra. Estas cosas parecerían tonterías sin sentido, pero no lo son. Reflejan la terrible realidad del final que se avecina.

El desenlace está próximo

No me gusta ponerle fecha concreta a los eventos que aspiro sucedan. Tampoco señalar plazos. En el caso de Venezuela estamos mucho más cerca del final que hace apenas un mes. Sin embargo es imposible determinar la naturaleza de lo que pueda suceder en los próximos días. Debemos pensar en el peor escenario posible, es decir, en una confrontación final violenta. Si no se da, demos gracias a Dios, pero si llegara a presentarse por obra y gracia del régimen, que no nos sorprenda. Estamos preparados para hacerle frente a la situación y alcanzar la victoria. La posibilidad preocupa. No la deseamos, pero puede ser inevitable.

Ya comenzó el futuro

El futuro no se construye por decreto. Tampoco bastan los buenos pensamientos, útiles para visualizar lo que queremos, pero no para concretarlos. El futuro se construye desde el presente, trabajando día a día sin descanso. Hay que dejar de lado el pasado y no confundir la experiencia adquirida con lo que debemos hacer. Esa experiencia no sirve para mucho en términos concretos, aunque es útil ya que desarrolla sabiamente el olfato y la visión. No es poca cosa sobre todo en tiempos confusos y muy convulsionados como es el caso de la Venezuela actual.

23E, fecha memorable

Esta semana se cumplen sesenta años de la inolvidable gesta del 23 de enero de 1958. Recuerdo una canción de la época que decía “la fecha en la que el pueblo la verdad clarita vio”. Las circunstancias y la realidad actual son diferentes, pero el espíritu de la nación es cada vez más parecido. Se aspira a un cambio radical, profundo, irreversible, que empieza con la salida de Maduro. Primer paso hacia la sustitución del régimen actual para dar paso a la Libertad y a una verdadera y moderna Democracia.

2019, año definitivo y peligroso

Escribo estas líneas luego de dos semanas de receso. Fin de año y comienzo del actual han ofrecido posibilidades de reflexión que cuesta mucho sintetizar. Trataré de hacerlo con las limitaciones obvias de estas notas.

Liberación nacional

2018 termina. Uno de los peores años de la historia contemporánea de Venezuela. El peor desde que tengo uso de razón. Todas las áreas de la vida nacional están en proceso de destrucción gracias a la acción del régimen y de las pecaminosas omisiones de algunos que, pudiendo hacer oposición y resistencia, han mirado hacia otro lado o actúan para conservar lo que tienen.

Respeto a la voluntad popular

Las consideraciones de hoy tienen como motivación los resultados de la reciente elección para supuestamente elegir los concejales de todos los municipios del país. De acuerdo a las normas debieron haberse realizado el mismo día de la elección de alcaldes, lo cual no se hizo. Se introdujo, de esta manera, un vicio adicional a los bastantes prostituidos procesos electorales de los últimos años. Pero no es esa la motivación fundamental.

Régimen deslegitimado

La enorme abstención en las elecciones municipales del domingo es un signo inequívoco del enorme rechazo que tiene el régimen en la población. Parece mentira, pero el ciudadano común está mucho más claro que algunos de los que pretenden dirigirlo desde la oposición. Siguen aferrados a la prédica de la salida “pacífica y electoral” cuando no hay condiciones para lo uno ni lo otro. Para quienes creemos que la decisión del pueblo es sagrada queda claro que en esta oportunidad se manifestó, una vez más, en sentido contrario a la convocatoria hecha por el Consejo Nacional Electoral por instrucciones superiores, bajo la atenta mirada de la Asamblea Constituyente, ilegítima y antidemocrática. Fue un acto de protesta masiva, de rebeldía y rebelión. ¿Acaso eso no cuenta? Debemos verlo y analizarlo desde esa perspectiva, pero pasando a la acción decidida para poner punto final a este régimen que desmorona integralmente a la nación.

Maduro y Bush padre

Esta es una comparación imposible de hacer con honestidad. Sin embargo, las actuaciones de uno y otro permiten referencias a las consecuencias que para sus respectivos países tuvieron y han tenido sus actuaciones.


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