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Opinión

Columnistas

¿Resignación? ¡Nunca!

Es verdad que Lenin decía que los hechos eran tercos. Y las realidades son sumatorias incontables de hechos. No se las puede cambiar, así como así, como por arte de magia... Hasta cierto punto, él las pudo cambiar en su vasto mundo plurinacional --como se diría ahora--, pero no así como así. Fue un proceso de calado histórico, y fue en esfuerzo colectivo que tuvo uno de los más elevados costos humanos en toda la historia. Lo que jamás hubo en él y entre los suyos fue resignación.

La democracia no es un derecho adquirido

Un derecho adquirido es una facultad que suele consagrar un bien y que una vez que se obtiene ya no se puede afectar, ya no tiene vuelta atrás, para decirlo de manera sencilla. Se pensaba en América Latina que la consecución de la democracia política, y sus debidos connaturales, el camino que conduce al desarrollo económico con justicia social, podían apreciarse como derechos adquiridos. Una vez obtenidos, seguramente que después de largos años de inmensos esfuerzos, ya la democracia había llegado para quedarse. No exenta de fallas o muchas fallas, no carente de alti-bajos, no como remedio definitivo para las grandes crisis, pero sí como un sistema básico de libertades y oportunidades que ya no podría ser revertido. Una equivocación fatal...

Una ofensiva continental…

El XXV encuentro oficial del Foro de Sao Paulo se realizó en Caracas el pasado mes de julio (el XXIV se realizó en La Habana bajo el lema: "Por la unidad e integración latinoamericana y caribeña"). Poco tiempo después del encuentro de Caracas se han desatado conmociones socio-políticas en varios países de la región, como Ecuador y Chile, también en Perú; en Colombia parte de las FARC regresan a la violencia guerrillera, y todas esas explosivas situaciones han sido impulsadas, en general, por grupos integrantes o afines del Foro de Sao Paulo. Y ello ha ocurrido en la cercanía de varias elecciones nacionales,como la boliviana, la argentina, la uruguaya (ésta ultima con su especificidad cívica), en las que fuerzas y personajes políticos que forman parte directa o indirecta del referido Foro aspiran a continuar en el poder o a recuperarlo, no tanto por las buenas o las malas, sino por las malas y las peores, como lo evidencia el masivo y descarado fraude perpetrado por Evo Morales.

El renacimiento de Venezuela

Al respecto del tema de una reconstrucción general de Venezuela hay dos posiciones extremas. Por una parte, los que consideran que una reconstrucción es imposible, dado el grado tan profundo y extenso de su presente destrucción, y por lo tanto sostienen que lo más razonable es irse cuanto antes, emigrar a donde sea y como sea, porque la tragedia nacional no hará sino agravarse sin que se le consigan orillas ni fondos. Quienes así piensan, y mucha gente piensa así, plantean que luchar contra la hegemonía, causante de la destrucción, es perder el tiempo, es una especie de quimera que sólo conduce a más frustración y sufrimiento. Por lo tanto, la respuesta natural es la emigración o una resignación de prisionero en una cárcel infernal.

La suerte de Trump

Sin duda que Donald Trump no es un estadista como lo fueron, por ejemplo, F. D. Roosevelt, que ganó la Segunda Guerra Mundial, o R. Reagan, que ganó la Guerra Fría. Tampoco es un político de raza, como Nixon, Clinton y Obama. No es un servidor púbico de trayectoria como Carter o Bush padre. Y sin embargo ahí está, en el Despacho Oval de la Casa Blanca, escándalo tras escándalo, camorra tras camorra, conflicto tras conflicto. Desde luego que la presidencia de EEUU no puede ser un lecho de rosas, si acaso de espinas, pero con Trump se ha convertido en un ring de boxeo, y el presidente luce ansioso por nuevas peleas y nuevos contrincantes.

Salidas negociadas…

Ojalá y la tragedia que destruye a Venezuela pudiera tener una salida negociada. Pero los hechos demuestran que ello es harto improbable. Primero, porque la hegemonía no está pensando en salirse sino en quedarse. Le da una cierta cuerda al tema de la llamada "salida" por razones de conveniencia, sobre todo de cara a sus defensores foráneos. Pero si algo no tiene en mente la jefatura político-militar que controla el poder, y desde luego que sus patronos cubanos, es salirse de él.

Una gran confusión

La hegemonía roja ha sumido a Venezuela es una catástrofe política, social, económica y de derechos humanos, sin precedentes ni referentes en la trayectoria contemporánea de nuestra región. Ni siquiera Cuba, y creo que tampoco Haití, se encuentran en una situación tan desoladora como la venezolana, si vemos al asunto en perspectiva. Pero la hegemonía roja también ha sumido a una parte de la vocería opositora en una confusión no menos catastrófica. La confusión de seguir defendiendo la "lucha" contra la hegemonía, en términos puramente electorales, como si la dimensión electoral tuviera una opción de viabilidad bajo la bota del despotismo depredador.

Un balance que hace falta

El escritor y académico venezolano Enrique Viloria Vera, desde la muy española Universidad de Salamanca, está preparando una publicación colectiva sobre la violenta primera década de la República Civil en la que se estableció el sistema democrático, a pesar de todos los pesares. La publicación tendrá 50 colaboraciones, y me permito, amable lector, compartir la mía que se dedica a unas reflexiones básicas sobre la guerrilla venezolana.

No estaba muerta, estaba de parranda

La izquierda autoritaria y populista, en sus diversos matices que tanto mal ha hecho en América Latina, y en especial durante el siglo XXI, pareció perder la mayor parte de su fuerza política y gubernativa en años recientes, y no pocos creyeron, con pasmosa ingenuidad, que se trataba de una tendencia irreversible.

Una pregunta, varias respuestas…

Dentro y fuera de Venezuela, mucha pero mucha gente se pregunta por qué la catástrofe socio-económica que asola al país, no ha producido cambios políticos efectivos, no sólo de expectativa --así sea muy proyectada-- sino de sustancia, por lo menos hasta esta fecha. ¿Por qué?

Valientes guerreros

Una persona valiente, nos dice el diccionario oficial de nuestra lengua, es una persona esforzada, animosa y de valor... No es una persona que desconozca el temor. No. Más bien al contrario, muchas veces los más valientes son los que, precisamente, más logran sobreponerse al temor. Ernest Hemingway definía a la valentía o al coraje, como la gracia bajo presión. Y creo que la definía bien.

La viabilidad de América Latina

Al respecto hay dos posiciones que se podrían calificar de extremas. La que sostiene que América Latina es una región incapaz de ofrecer una vida digna a la mayoría de su población, y en donde lo único razonable es emigrar - Simón Bolívar llegó a suscribir esta posición en relación con la fallida (Gran) Colombia, ya en las postrimerías de su vida.

Las nuevas fronteras de Venezuela

Un buen amigo planteaba en estos días que las fronteras de Venezuela se habían ampliado... No entendía lo que quería decir, hasta que explicó que la masiva emigración venezolana que llega a todos los rincones del mundo era lo que estaba ampliando nuestras fronteras tradicionales.

¿Todas las opciones están sobre la mesa?

Cuando observo que un vocero reconocido o muy principal de nuestra oposición política de pronto afirma que "todas las opciones (léase, todas las rutas para buscar una salida a la tragedia venezolana), se encuentran sobre la mesa" (léase, son igualmente válidas y pertinentes), entonces no me queda más remedio que pensar que se pierde otra oportunidad de lucha efectiva. Porque, sencillamente, la realidad no es así. El dibujo libre puede llevar a la conclusión de que la negociación, el camino "perfectamente" democrático, la movilización popular, y el derecho a rebelión, son esencialmente lo mismo. Pero no. No lo son. Y el dibujo libre en el combate político, bien se sabe, sólo lleva a la nada.

Bachelet y Barbados

¿Qué relación hay entre el llamado "Informe Bachelet" y las pretendidas negociaciones en Barbados entre el oficialismo y la oposición política? Muy sencillo, si lo que dice el referido informe es cierto -y considero que se queda corto en reflejar la profundidad de la tragedia venezolana-, entonces no tiene mucho sentido participar a tientas en una iniciativa que seguramente conduce a darle tiempo y margen de maniobra a la hegemonía roja, causante de la tragedia.

Venezuela sin derechos humanos

Parece una paradoja pero no lo es. La Constitución de 1999 es amplia y diversa en materia de reconocimiento de derechos humanos, pero el régimen político que se ha beneficiado de esa Constitución volvió añicos a todos los derechos humanos. No es una paradoja, sin embargo, porque las proclamaciones de la Constitución eran eso, proclamaciones; no había intención de cumplirlas. Todo aquello fue una burla. Un fraude al pueblo venezolano. La tragedia del siglo XXI lo demuestra de manera inequívoca.

Guerra sin cuartel…

Es lamentable que desde diversos ámbitos del espectro opositor venezolano, algunos de ellos localizados en el exterior, se esté impulsando una especie de embestida de todos contra todos que busca debilitar al máximo al señor Guaidó y, sin proponerlo abiertamente, se consigue beneficiar al señor Maduro. Como el asunto no tiene ribetes ideológicos de importancia, el motor es que "si no soy yo, entonces tampoco debes ser tú", y que se queden las cosas como están. ¿Habrá algo más lastimero que esto?

Suecia o Noruega es lo mismo…

No me refiero, desde luego, a que sean idénticas estas naciones escandinavas, que no lo son, a pesar de las semejanzas. Me refiero a la localización del supuesto proceso de negociación entre el oficialismo y la oposición política de reconocimiento internacional. No cambia nada que esto se lleve a cabo en Oslo o en Estocolmo. Y no cambia, porque el poder establecido se beneficia en ambos casos, y en ambos casos se perjudica la causa democrática de Venezuela. No parece difícil de entenderlo, porque así ha sido siempre con los llamados "procesos de negociación" entre la hegemonía roja y sus adversarios.

Cuatro temas

Puras mentiras De los principales voceros de la hegemonía roja sólo provienen mentiras. Unas más notorias, otras más insidiosas, pero todo lo que declaran es mentira. Sí, todo. Puede ser que una determinada mentira tenga un núcleo o un lateral de verdad, pero eso no la hace menos mentira. Al contrario, la hace más peligrosa, porque puede mercadearse de una manera más fluida. Esto viene siendo así, desde que la hegemonía se constituyó. De hecho, el predecesor era mucho más habilidoso con la mentira que el sucesor.

Trump vs López Obrador (y Venezuela)

Era inevitable. Más temprano que tarde tenían que chocar. Dos gobernantes temperamentales y poco respetuosos de la civilidad política, no podían coexistir en buena paz. De hecho, Trump empezó su campaña hacia la Casa Blanca con la promesa del muro fronterizo para detener la inmigración ilegal. Es decir empezó con un tema mexicano. López Obrador, es justo reconocerlo, había sido prudente en relación con Trump, pero éste es cada vez más beligerante. El anuncio del aumento de los aranceles es una declaración de guerra comercial. No hay duda al respecto.

Cinco temas

¿Y ahora qué? No se sabe si esta pregunta tiene respuesta. Al menos una respuesta satisfactoria para los que luchan o tienen esperanza en la causa democrática de Venezuela. Me parece que cuando se plantea que hay diversas opciones "sobre la mesa" y que todas son válidas, y que todas pueden proseguirse de manera simultánea, se están diciendo falsedades. O se está utilizando un lenguaje que no suena mal, pero que no está conectado con la realidad, ni con las posibilidades que se puedan derivar de ésta. Eso se ha dicho otras veces y ya sabemos que la causa democrática de Venezuela sigue esperando su hora.

El tremedal

Un tremedal, en el ámbito político, es un terreno pantanoso que estanca las iniciativas de cambio. En Venezuela estamos en un tremedal, luego de un empuje dinámico que suscitó muchas expectativas. Un tremedal político no suele hacerse por sí mismo. Es consecuencia de factores diversos que confluyen para acuerpar la charca, es decir el tremedal. Ello no significa, en el caso venezolano, que se afianza la hegemonía roja, pero sí que obtiene lo que más necesitaba: tiempo y margen de maniobra. En realidad, ya no hay vuelta atrás, en términos de retornar a los tiempos populares de la hegemonía. Esos tiempos no volverán. Pero eso no implica, de forma inexorable, que la hegemonía no pueda prolongarse a costa de terminar de sacrificar lo que queda de país.

El poder de los gringos

Los políticos gringos, sea cual sea su orientación ideológica, tienen la seguridad de que pueden determinar lo que pase o no pase en cualquier país del mundo. Pero la influencia que ellos creen es todopoderosa es ciertamente una exageración y, en algunos casos, una ilusión. ¿Quién recuerda, por ejemplo, la fallida "primavera árabe"?... Y es que las dinámicas internas de muchos países son sumamente complejas y rebasan los diagramas burocráticos de la Casa Blanca, el Congreso de EEUU, el Pentágono o el Departamento de Estado. Y ni hablar del "complejo mediático", en lineas generales, cada vez más superficial y distorsionante. Eso se ha visto una y otra vez, así como también se ha visto que una intervención de Washington también puede producir efectos muy concretos. Existe de todo.

Cinco temas

El poder de los gringos Los políticos gringos, sea cual sea su orientación ideológica, tienen la seguridad de que pueden determinar lo que pase o no pase en cualquier país del mundo. Pero la influencia, que ellos creen es todopoderosa, es ciertamente una exageración y, en algunos casos, una ilusión. Las dinámicas internas de muchos países son sumamente complejas y rebasan los diagramas burocráticos de la Casa Blanca, el Congreso de EEUU, el Pentágono o el Departamento de Estado. Eso se ha visto una y otra vez, así como también se ha visto que una intervención de Washington también puede producir efectos muy concretos.

No hay vuelta atrás

La crisis de Venezuela, en el sentido específico de la crisis del poder establecido en Venezuela, es definitiva. Hay que repetirlo porque es así. No tiene reversión. No es posible que se revivan los tiempos en que la hegemonía roja era aplaudida por una parte muy significativa del país. Esos tiempos se acabaron para siempre. ¿Cuándo y cómo será superada la hegemonía? No lo sabemos. En realidad, nadie lo sabe con certeza. Pero todo el mundo sabe que sucederá.


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