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Opinión

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Al lado de la diáspora

Un día como hoy, hace dos años, pisaba tierra colombiana asegurando la recuperación de mi libertad transgredida, por más de mil días, por un régimen tiránico que convirtió el derecho de opinar en un delito. Fue un capítulo más de esta historia de resistencia que llevamos adelante, al lado de millones de venezolanos que se niegan a entregar las banderas de la libertad, pendones que contrariamente seguimos enarbolando en señal de que no claudicaremos, muy a pesar de los traspiés experimentados, en uno y otro sentido.

¿La ONU es para defender déspotas?

Fue por fin, ante las horrendas escenas reiteradas en muchos países atrasados, cuando debió iniciarse el debate sobre el tema, convertido en centro de una larga e infatigable controversia. En el curso de esas discusiones son notables las posiciones de Kofi Annan, quien llegó al extremo de afirmar que la soberanía debía ser un concepto entendido con dos perfiles bien definidos. Uno, el de los Estados, que era sin duda imperioso y necesario. Y otro, igualmente indispensable, que debía ser creado por la urgencia de proteger la soberanía del individuo no solo en cuanto tal, sino también como depositario inalienable de los derechos del hombre.

La indispensable confianza

El arma más poderosa de un pueblo para defenderse de las amenazas ciertas de regímenes autoritarios es la fe. Esa fe se alimenta a su vez de la esperanza.

El Diablo anda suelto

Si se hace un diagnóstico despojado de visiones sesgadas en América Latina y en el resto del mundo, será inevitable advertir que sobran las razones para que los ciudadanos se quejen del costo de la vida, en general. Ese malestar se experimenta, incluso, en países donde los servicios públicos como el transporte, agua potable, electricidad, salud y educación, han mejorado, y sin embargo los usuarios protestan porque sus ingresos no dan lugar a que se puedan cubrir esos incrementos tarifarios, que se expanden progresivamente, mientras que los salarios no tienen el mismo nivel de ajustes.

Corregir sobre la marcha

Hay que hacerse el sordo para no reaccionar ante el repique estruendoso de los aldabonazos de los traspiés sufridos en estos últimos 10 meses.

Tácticas dilatorias

Es una vieja práctica. Típica en los tribunales dónde se ventila un juicio. Alguna de las partes necesita tiempo, así como los pulmones aire que respirar. Entonces, en pleno litigio se busca la manera de prorrogar el debate, evitar que se dicte el fallo, si se intuye que el veredicto no será favorable.

Las verdades del presidente Duque

La contundente denuncia formulada por el presidente de Colombia, Iván Duque Márquez, en los debates realizados en la sede de la ONU la semana pasada, no dejan lugar a dudas de que Maduro encabeza una corporación criminal que amenaza la paz y, en consecuencia, la estabilidad de todo el hemisferio. El Jefe de Estado de la hermana república colombiana, no titubeó a la hora de llamar las cosas por su nombre, denunciando que la narcotiranía que regenta a Venezuela es “un eslabón más de la cadena del terrorismo internacional”.

Híper diálogos

Insistir en otro diálogo puede ser el órdago de Guaidó. No es que seamos negacionistas de esa técnica que bien valió para Lech Walesa, con la empujada celestial de Juan Pablo II.

La misma trampa

"Esos diálogos traen esos lodazales". Así, pudiéramos parafrasear ese dicho tan manoseado en nuestro país cuando queremos referirnos a las consecuencias que arrastran posturas equivocadas. Se había dicho una y otra vez: ¡cuidado con otro diálogo engañoso! Pero se volvió a caer en la celada cubana. Porque de eso no puede haber la más mínima duda: esa trampa es de factura cubana. Expertos en sobrevivir sobre la muerte. Tienen una experticia acumulada que los avala como dueños de una franquicia que garantiza usurpar el poder a toda costa, con una pasmosa habilidad para engañar y sacarle "punta a una bola de billar".

Las fotos de Guaidó

Hay que reconocerlo. En eso de montar tramoyas, sí son eficientes. No les pidamos que sean diestros en combatir la inseguridad, porque ellos en sí mismos la encarnan, bien se sabe que las bandas que asaltan y trafican son parte de su conglomerado delincuencial. Tampoco nos desgañitemos reclamándoles que mejoren su desempeño en el área de los servicios públicos, si lo hicieran no les quedaría nada de las turbinas y plantas eléctricas que negocian de manera turbia, ni de la compra de medicinas vencidas ni de la comida que sobre facturan para que deje grandes tajadas que van a parar a las suculentas cuentas bancarias que mantienen abiertas en los paraísos fiscales. Esos dólares de la corrupción no circulan en Venezuela, porque lo cierto es que esos “billetes verdes” que van de abasto en abasto o de farmacia a cualquier otro establecimiento comercial de nuestro país, son parte de las remesas que envían los venezolanos que estamos en la diáspora.

Mensaje a Guaidó

La realidad es que el responsable de esta inmensa tragedia, Nicolas Maduro, sigue ahí, usurpando el poder. Por eso el dólar se dispara, sube y sube, y cómo si hablara, nos hace sentir que es imparable. ¿Y por qué? Porqué Maduro sigue usurpando el poder y mientras esa sea la realidad, la inflación seguirá ¡viento en popa!. Nada más en el mes de agosto la devaluación superó el 100%. Eso es descomunal, no hay salario que resista esa embestida, menos en un país donde las remuneraciones están por debajo de lo que se denomina "salarios paupérrimos". “El mingo de la mesa”, o sea la comida, las medicinas y los servicios, se alejan, son inalcanzables. El paralelo hace estragos. El "huracán Dorian" es pequeño, si lo comparamos con ese "huracán Maduro", que no pasa como el Dorian, sino que sigue fijo en territorio nacional, destrozando lo que queda a su paso.

De naturaleza fraudulenta

Después que estaban convictos y confesos de ser golpistas contumaces se camuflaron para lucir más democráticos que Rouusseau, más liberales que Locke y más institucionalistas que Montesquieu. Por eso urdieron el fraude de la impostura, participando en elecciones presidenciales en 1998, en cuya campaña prometieron profundizar la democracia y no demolerla como lo han hecho, juraron que respetarían la libertad de expresión y la propiedad privada, después cerraron docenas de medios y arrasaron con miles de industrias. Hicieron un circo con las volteretas que escenificaron, fría y calculadamente.

La esperanza

Millones de venezolanos hemos venido haciendo resplandecer, año tras año, la esperanza de salir de esa desgracia que acorrala a Venezuela. La última batalla para salvar del naufragio a nuestras ilusiones, ha girado en torno a Juan Guaidó. Confieso que me veía haciendo mi maleta para regresar a Venezuela, a más tardar, en el primer trimestre de este año que se nos va. No fue una sensación de alguien iluso. No puede pecar de ingenuo en la política quién como yo, de sus 64 años de vida, por lo menos 51 de estas más de 6 décadas de existencia, han estado consagrados a esta disciplina.

Maratones de diálogos

Desde que Hugo Chávez asumió el poder en Venezuela se han realizado nueve sesiones de diálogos en estos últimos 17 años. Dichos procesos de conversaciones han sido una suerte de “tabla de salvación” del régimen, tanto en la etapa de Chávez, cómo en la era de su sucesor, Nicolás Maduro.

La agenda de la reconstrucción

Lo primero es salir de "la piedra de tranca", remover el obstáculo, limpiar el camino de barricadas y eso se logrará sacando a Maduro del poder que usurpa. La urgencia es salir de la narcotiranía primero. Lo demás es posible. No digo que será “pan comido”. No, para nada. Pero sí hay futuro, porque Venezuela tiene muchos recursos, de todo orden y ahora se suman las lecciones que deja esta crisis.

Rebelión en la granja

Basta con mirar hacia atrás, y aunque sea para echar un ojazo, y se asomarán en esos vestigios de “lo que pudo haber sido y no fue”, las aberrantes contradicciones de los personajes, muchos engreídos, otros colocados en pedestales de barro, que no se reconocerán a sí mismo y que son la perfecta prueba de aquellos seres que padecen del “síndrome de desconocimiento de sí mismos”.

Con Maduro no hay solución

Mientras Maduro y su camarilla sigan enquistados en el poder que usurpan, no habrá salida satisfactoria para los venezolanos. No me vengan con la cantaleta de que "es indispensable el diálogo". ¿Cómo se puede ser tan ingenuo y no se que otra cosa, para seguir apostando a diálogos con mafias, con capos de bandas hamponiles que han destruido el entramado constitucional de un país que raya en la línea de Estado forajido?. ¡Por favor!

Los hambreadores

La inmensa mayoría de los habitantes de Zimbabue está sumida en la hambruna. Desde sus orígenes, en la edad del hierro, en la periferia de Masvingo, en Zimbabue no se sabía de semejante postración ante la falta de alimentos. Comparto la anécdota que arrastra el dictador Robert Mugabe que hundió a ese pueblo en tan deplorable cuadro de miseria. Antes de abandonar el poder que usurpó por décadas, después de disfrutar de manjares en una fiesta organizada en su honor con motivo de celebrar su cumpleaños, cuyo costo sobrepasó los 800 mil dólares y en la cual se sacrificaron 54 cabezas de ganado y se sirvieron más de cinco toneladas de carne para el deleite de las decenas de miles de seguidores, Mugabe llegó a tener el cinismo de dirigirse a la comunidad internacional para “solicitar ayuda para aliviar la tragedia de su pueblo”. Maduro ha acorralado a los venezolanos en una hambruna escalofriante, pero a diferencia de Mugabe, ni siquiera ha simulado preocuparse por las necesidades de su gente, más bien se niega a abrir el tantas veces requerido canal humanitario.

Los torturadores

La historia de la humanidad registra las andanzas de mandatarios crueles, despiadados o enajenados mentales. Personas sin escrúpulos que ejercían el poder sin limites, no tenían piedad ni se dejaban guiar por valores, principios ni leyes. La ley y códigos eran sus caprichos.

La perversión del populismo

La intención es muy clara: mantener a los ciudadanos como sonámbulos. “Que no tengan manera de pensar con tranquilidad, que su cabeza este repleta de fantasmas, que cuantos monstruos se pueda uno imaginar, este localizado ahí, en la mente de cada venezolano. Que no duerman, que no tengan paz, que las 24 horas continúas sean un tormento para todos. Desde luego, menos para los revolucionarios. Por eso puede faltar la Harina Pan, pero jamás la botellita de Caballito Frenado, y su franela y boina roja. Y las motos, los uniformes de las milicias y cada quién con su "carnet de La Patria”. Así eran las proclamas de Chávez a sus seguidores.

La tirania: ¿más vidas que un gato?

La expresión que indica que los gatos acumulan hasta siete vidas es de origen esotérico. De ahí viene eso de que el numero 7 tiene que ver con la suerte. Además, el gato o cualquier otro felino están dotados de habilidades que les permite salir bien librado de apremiantes situaciones en las que otros animales claudicarían.

El sueño guaidosiano

La visita de la Sra. Michelle @mbachelet se concreta en medio de inocultables realidades de todo orden. El dictador Maduro trata de sacar provecho a la confusión reinante, después del fallido movimiento del 30-A y se decide a concretar los ascensos pendientes en el ámbito castrense. Así tenemos nuevos "generales", sin tropas bajo su mando, que no tendrán despachos en los cuarteles, sino que serán confinados a sus casas donde serán “torturados” por sus esposas e hijos, que de seguro les recriminaran esa sumisión rastrera a una falsa revolución que los hace cómplices con semejante esperpento.

Soy liberal y demócrata a carta cabal

Los que deliran con la utopía de una democracia sin mercados, o simplemente mercados, pero proscribiendo la democracia, cuando lo que cabe es una democracia con mercados, con justicia social, con libertad plena, con oportunidades, con empleabilidad, con servicios básicos eficientes, con instituciones que funcionen bien y con Estado de derecho sólido, macizo, como base de la indispensable gobernabilidad. Economía con democracia para vivir con dignidad, con bienestar y democracia con libertad para pensar, hacer realidad nuestras convicciones, poder defender nuestros principios sin más limitaciones que no sean esos códigos que nosotros mismos nos impongamos para cohabitar en diversidad.

La verdadera riqueza de un país

Esta espantosa crisis padecida no será estéril, dejará para la posteridad una inocultable lección para todos los venezolanos: aprender que no sé es rico porque se posean pozos petroleros y yacimientos de oro. No, definitivamente no. La auténtica riqueza, la que no se agotará jamás como los hidrocarburos y los diamantes, es la educación que impartamos a los niños y jóvenes del país, desarrollando talento humano capaz de generar caudales a base de trabajo creador.

Así pensamos en ABP…

Ya basta de apatía, de esquivar los debates, es tiempo de afrontar los apotegmas, de no seguir viendo como enigmas o altares sacrosantos, paquetes de apuntes que interpretaron un momento pero que nos coloniza el pensamiento.


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