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Héctor Valecillos pide a la oposición apoyar una huelga general indefinida de trabajadores

19 octubre, 2019

especial Enrique Meléndez / foto: La Razón / 19 oct 2019.- El economista Héctor Valecillos, experto en el tema laboral, hizo un llamado este sábado a la oposición a apoyar y organizar una huelga general indefinida de trabajadores. Y pidió a AD, Primero Justicia y Voluntad Popular que crean en el movimiento sindical.

“La oposición ha olvidado que que las dos palancas claves para enfrentar el comunismo son los sindicatos independientes y la Iglesia Católica y sus organizaciones. Cuando estas palancas se fortalecen y actúan en conjunto no hay gobierno comunista que resista, por muy represivo que sea”, afirma el también profesor de la UCV y autor de varios libros sobre economía política.

A continuación nuestra entrevista:

El gobierno acaba de anunciar un nuevo reajuste salarial, ¿cuál es su apreciación sobre esta medida?

-De esa medida puede decirse lo que dicen los ingleses del segundo matrimonio: que es el triunfo de la esperanza sobre la experiencia, o mejor, el triunfo de la estupidez, si aceptamos con Einstein que ésta no es más que esperar resultados diferentes de perseverar, por simple obstinación,  en las mismas acciones o errores. Asumiendo que la gente no aprende de los errores, Maduro y compañía creen que los trabajadores venezolanos son víctimas incurables de la llamada ilusión monetaria del salario, es decir, que si elevas los salarios monetarios, el salario real, la capacidad de compra de esos ingresos, se elevará automáticamente.

-Esto obviamente no es así y la gran mayoría de la población lo que sufre es una auténtica angustia cuando comienza a hablarse de reajuste de esos salarios; porque sabe que lo que ocurrirá, de hecho lo que ha ocurrido, es que los precios de las mercancías aumentarán a una tasa mucho mayor que los salarios e incluso antes de que estos aumenten.

Pero, ¿esta no es una apreciación muy fatalista o derrotista tomando en cuenta que prácticamente el salario real no existe dado el nivel hiperinflacionario?

-Aunque pueda parecer derrotista esto es lo que cabe inferir de nuestra experiencia con ese tipo de medida. No debe olvidarse que mientras en la República civil los reajustes salariales casi siempre fueron anuales y resultado de acuerdos tripartitos; bajo el chavismo pasaron a ser unilaterales y, rápidamente, se hicieron semestrales y luego cuatrimestrales, debido a la aceleración de la inflación.

-En 2008 se eliminaron tres ceros al bolívar y el año pasado, cinco ceros más, lo que no es más que la confesión de la impotencia del gobierno frente a la inflación y con ello la consagración práctica de la debacle de los salarios. Por otra parte, en agosto del año pasado Maduro hizo algo insólito y criminal: aplanó las estructuras de remuneraciones, violando leyes y reglamentos del trabajo, así como miles de contratos colectivos vigentes.

-Como resultado, cayó profundamente el salario promedio y esto, junto con la baja brutal del empleo, algo más de 3 millones y medio en los últimos años, determinó una reducción absoluta en la masa global de las remuneraciones, las cuales, a precios de 1998, se ubican hoy a los niveles que existían a finales de la década de 1940, cuando apenas éramos cinco millones de habitantes.

¿Y si se aplicara lo que ustedes los economistas llaman indexación o la dolarización de los salarios?

-Ambas medidas son inviables. La primera, que implica ajustar los salarios anticipándose a la inflación previsible para un determinado período, mes, trimestre o cuatrimestre, sería impracticable en Venezuela y muy probablemente harto divisiva para los trabajadores debido a las características básicas de nuestro mercado de trabajo.

-Como política antiinflacionaria, la indexación, para que sea efectiva,  requiere que dicho mercado sea homogéneo en su composición y muy amplia la extensión de la contratación colectiva. En mercados altamente segmentados, como el nuestro, esa medida sólo favorece a pequeños sectores de la población ocupada, dejando de lado a la inmensa mayoría de los trabajadores.

-Por su parte, la dolarización de los salarios tiene el pequeño inconveniente de que, incluso, asumiendo un salario-meta de, digamos, 60 dólares al mes, que es apenas una fracción del salario en dólares registrado en 1998, no resulta fácil de financiar.

-Algunos esperanzados han dicho que el FMI podría garantizarlo, pero esto no tiene sentido si se piensa, como debe ser, en un salario estable para varios años, cosa que jamás financiaría el Fondo ni nadie. No hay que olvidar que el problema de la dolarización de los salarios surge del bajo o muy bajo nivel de productividad de nuestros trabajadores. Y si este es el criterio para su fijación pues los salarios dolarizados también serían bajos.

Entonces, ¿qué política seguir en materia de recuperación del poder adquisitivo del venezolano? 

-La solución del problema salarial se hace enteramente clara cuando se observa a los factores responsables de la inflación, y esto es muy sencillo. Aproximadamente, entre 65 y 70 % de la causalidad de nuestra inflación, ahora hiperinflación, se origina en el financiamiento del gobierno por parte del BCV, es decir, por la emisión desmedida de dinero inorgánico por parte de dicho Instituto.

-De modo que lo mínimo que hay que hacer es cortar de raíz ese financiamiento absurdo, lo que requiere restaurar de verdad la autonomía del Banco Central. Luego habría que acabar con la confiscación; primero, por parte del gobierno y luego, por enchufados asociados al gobierno de las divisas de origen petrolero; lo que ha provocado una virtual privatización de las reservas internacionales y una asfixia cambiaria de los sectores empresariales privados y en general de la población. Como se sabe, la financiación de las importaciones de esas empresas con dólares del mercado paralelo impacta fuertemente sobre los niveles internos de precios.

Pero, ¿las medidas que ha adoptado el gobierno en materia monetaria y de precios, no ayudan en absoluto?

-Obsesionados con el modelo cubano, Maduro y su grupo no han hecho más que dar bandazos, adoptando decisiones equivocadas que han agravado la crisis. Dos son aquí sobresalientes; primero, la elevación del encaje marginal de la banca al 100 por 100 que, si bien puede temporalmente desacelerar el alza de precios, en particular del dólar, termina matando al paciente, ya que profundiza y hace casi irreversible la depresión que estrangula a la economía. Una economía, no se olvide, cuyo producto interno se ha contraído en 65 % en los últimos cinco años, un hecho insólito a nivel internacional.

-En segundo lugar, ha retardado los reajustes salariales confiando cínicamente que, por esta vía, al reducirse el consumo de los hogares, se desacelera igualmente la inflación, olvidando que con esta ”medicina” (comillas solicitadas) se ha hecho universal y más agudo el empobrecimiento de los venezolanos. El resultado conjunto de esta ”política” (comillas solicitadas) ha sido profundizar la trampa malthusiana o trampa de equilibrio de bajo nivel que atenaza a nuestra economía.

¿Qué entiende usted por trampa malthusiana?

-En análisis económico la trampa malthusina define una condición en la cual se sitúa la economía cuando los factores determinantes de su dinámica, de su ritmo de acumulación, básicamente los sueldos y salarios, que responden del grueso de la demanda de consumo y las ganancias empresariales que financian la nueva inversión han sido tan afectados negativamente que esa dinámica se hace tan lenta o simplemente desaparece. Este es el caso nuestro.

-Aproximadamente, vamos para 15 años, prácticamente sin inversión neta privada y pública, y, como ya anotamos: la masa total de remuneraciones se sitúa en niveles cercanos a la que existía a finales de los 40. Crecer en estas condiciones es casi imposible, máxime si lo que durante casi un siglo fue el factor dinamizador, por excelencia, de nuestra economía, el ingreso fiscal petrolero,se ha visto seriamente mermado y además confiscado groseramente por los cleptócratas que gobiernan.

Atendiendo a lo que ha afirmado, ¿que puede entonces hacerse?

-Hay muchas cosas que pueden y deben hacerse y esto implica preferentemente moverse en la esfera de la política, combinando los esfuerzos del liderazgo opositor y de la sociedad civil, en particular de los trabajadores, victimas por excelencia del gobierno.

-En mi opinión, la tarea fundamental de la dirección política de la oposición consiste en dedicar el grueso de sus esfuerzos a la organización y movilización de los trabajadores; reforzando la labor de la dirección sindical con el objetivo de lograr paralizar indefinidamente las actividades de la producción de bienes y servicios, de modo de forzar al gobierno a una rectificación en serio de sus políticas destructivas y eventualmente a un cambio de ese gobierno.

-Por razones que no pueden abordarse aquí, la inmensa mayoría de los dirigentes de la oposición han reincidido una y otra vez en un error grave que involucra tanto una inadecuada caracterización de la naturaleza básica del gobierno, como la asunción incondicional de la vía electoral como única salida.

-Esto ha sido una bendición para el gobierno, lo que ayuda a explicar la extraña situación que ahora se vive: un país en la más desesperante de las crisis y una oposición sin iniciativas sólidas que conduzcan a resolver dicha crisis. De lo que se trata es de organizar, y subrayo organizar, una huelga general indefinida de trabajadores que evite las improvisaciones y frivolidades que se cometieron cuando el paro petrolero de 2002.

Pero, ¿es factible una huelga general? ¿No está muy debilitado el movimiento obrero para asumir una tarea de esa magnitud? 

-Por supuesto que es factible, pero esto supone que la oposición abandone el inmovilismo en la cual ella misma se ha metido por obra de una absurda concepción de la política. El reclamo a favor de la huelga general surge, espontáneamente, entre los trabajadores; entre otras cosas, porque, a diferencia de quienes fungen de líderes, saben que la indexación espuria que aplica Maduro los está matando y frente a lo cual el único camino que les queda es la fuga desesperada al exterior.

-Es cierto que el movimiento obrero está debilitado; pero no tanto por la depresión de la economía y la represión del gobierno, sino porque los dirigentes de los partidos de la oposición, con AD a la cabeza y que durante años estuvo a la vanguardia del movimiento obrero, dejaron de creer en esta extraordinaria herramienta para el cambio político.

-En el caso de los dirigentes de Primero Justicia y de Voluntad Popular es, verdaderamente, insólita la indiferencia con que tratan y se refieren al movimiento sindical. Ellos olvidan algo que es universal, estratégico y conocido: que las dos palancas claves para enfrentar el comunismo son los sindicatos independientes y la Iglesia Católica y sus organizaciones. Cuando estas palancas se fortalecen y actúan en conjunto no hay gobierno comunista que resista, por muy represivo que sea.



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