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opinión


El Universal / ND

52 es igual a 52

3 octubre, 2010

Cuando la derrota desata la histeria.

El que las dos cifras del tí-tulo sean iguales es pura coincidencia. Numérica, aritmética, lo que sea, pero no política. En 1952, la oposición le ganó las elecciones a la dictadura, un 30 de noviembre. Dos días más tarde, Pérez Jiménez desconocía esos resultados y se proclamaba dictador. Hoy, la unidad democrática le ganó las elecciones al oficialismo, con el 52 por ciento de los votos. Ese es nuestro treinta de noviembre. La dictadura reaccionó entonces dos días después. Ahora, el Gobierno tiene tres meses para hacerlo.

opinan los foristas

Y la oposición otro tanto para impedirlo ¿Cómo? Hay mil maneras y sería tonto e irresponsable ponerme a dar indicaciones. Pero hay algo que salta a la vista. Cuando un caballo va ganando, no se devuelve pensando que le iría mejor retrocediendo. Si la estrategia de la unidad democrática se reveló vencedora, lo primero entonces es conservar ese rumbo. Por mi parte, solo consideraré pecado y atacaré sin piedad todo intento de romper esa unidad.

Hombres de carne y hueso

Detesto las obviedades, y ya se está volviendo una decir que el mérito principal del triunfo de la alternativa democrática es del pueblo. Por supuesto, pero esa victoria es producto de hombres de carne y hueso, de su claridad, su inteligencia y su tesón. Por fortuna, en este caso, puedo citar un nombre sin provocar demasiados celos ni pisar demasiados callos. Felicito en primer lugar a Ramón Guillermo Aveledo, y que mis amigos francmasones me excusen, pero me da la gana dedicar este parrafito A.L.G.D.G.A.D.U.: «A La Gloria Del Gran Arquitecto De la Unidad». Dicho sea de paso, Ramón Guillermo Aveledo es como yo, larense y tenemos en común dos pasiones: el Cardenales y la Divina Pastora, si bien desde ángulos distintos. Él, como buen cristiano, es fanático del Cardenales y devoto de la Divina Pastora. Yo, como buen agnóstico, soy devoto del Cardenales así no haga milagros, y fanático de la Divina Pastora así no anote carreras.

Para no alejarnos de Lara, hablemos de lo sucedido a Henri Falcón: la alianza con el PPT lo empavó. No estamos diciendo que este partido sea pavoso, sino que los resultados castigaron la viveza.

El castigo a la viveza

Una viveza que consistió en querer comerse el pastel y al mismo tiempo conservarlo entero. Fue esa maroma lo que lo empavó. Pero más allá de eso, que es lo anecdótico, creo que los resultados electorales de todo el país marcan un hito histórico: por primera vez en muchos años, el venezolano castiga la viveza criolla. Es un buen signo de madurez. Así como tachamos todo intento de romper la unidad como un pecado, la viveza es un pecado mortal, y peor porque es mucho más vieja.

Como consideramos una viveza la actitud de Julio Borges al lanzar desde ya la candidatura de Capriles Radonski para la Presidencia en el 2012, lo que vamos a escribir a continuación no debe considerarse una opinión política, ni mucho menos un análisis o una adivinanza, sino una simple maldad nuestra: ¿Y si lo que Borges le está dando a su joven compañero es un regalo envenenado, para «quemarlo» en los próximos dos años y aparecer luego él, Deus ex Machina, como el salvador del partido y por supuesto, su candidato?

El «muerdealfombras»

Y ahora, hablemos del supervivo. Con muchísima razón, se han criticado siempre algunos intentos de asimilar Chávez a Hitler. Pero su actitud frente a la periodista de Radio Francia, no dejó de recordar las rabietas del dictador germano; en particular una vez que, ante la pregunta de un corresponsal extranjero que le disgustó, armó un berrinche, se tiró al suelo y comenzó a morder la alfombra. Desde entonces, se le llamó, entre otras cosas, «el muerdealfombras».

En cuanto a lo otro, a su espectacular enredo tratando de convertir su derrota en victoria, esta vez lo que da no es indignación ni mucho menos rabia, sino lástima, no sólo de él sino de quienes lo formaron: demostró, entre otras cosas, la pésima calidad de su padre como educador, y de los profesores de matemáticas de la Academia Militar. Él jura y perjura que ganó las elecciones. Como dijo alguien por ahí, que «siga ganando» así. Por cierto, como Chacumbele: tenía razón Teodoro Petkoff al llamarlo así.

La pajita en el hombro

Lo primero que se le ocurrió a este Chacumbele al saber los reales resultados de las elecciones, fue, a modo de un pajita puesta en el hombro, desafiar a que le organizaran un referéndum revocatorio. Nada de extraño tendría que en Focalandia el oficialismo votara un disparate semejante. Se organizaría en volandas, como el que siguió a aquel otro del 2 de diciembre, antes de dar tiempo a nadie para organizar un enfrentamiento. Ese sería su dos de diciembre de 1952.

En este caso como en aquel, queda demostrado que el único programa del «socialismo del siglo XXI» es la ridícula persona de nuestro muerdealfombras criollo. Pero además, que sigue negándose a ver la realidad: no se da cuenta de que ya no solo ha perdido legitimidad, sino también legalidad. Legalidad que entre otras cosas, ha servido de pretexto, de coartada real o supuesta, a quienes lo han respaldado «por obedecer las leyes». De aquí en adelante, la responsabilidad por todo lo que suceda no será institucional sino individual, y como tal será demandada, como rezan todos los juramentos de ese tipo en el planeta.

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